Fertilización fosfatada de girasol en el sudeste de Buenos Aires
Dos ensayos de fertilización fosfatada en girasol en el partido de Necochea con el objetivo de evaluar la respuesta a la fertilización fosfatada en rendimiento y producción de materia grasa
Autor/es: Jorge Ustarroz (Cooperativa Gral. Necochea) y Laureano Boga (Cargill Nutrición de Cultivos). Argentina
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El girasol es un cultivo importante en las rotaciones agrícolas del sudeste bonaerense. En la región mixta cerealera de la provincia de Buenos Aires, comprendida por los partidos de Necochea, San Cayetano, González Chavez y Lobería, la superficie de girasol abarca unas 500000 ha. Los suelos del sudeste de Buenos Aires se caracterizan por presentar baja disponibilidad de fósforo (P) (Echeverría y Ferrari, 1993). Esta baja disponibilidad de P en el suelo puede afectar los rendimientos de girasol.
En la zona de Balcarce, Berardo y colaboradores (2000) observaron que en suelos con niveles de P disponible (P Bray) menores de 15 ppm se pueden esperar respuestas del orden de los 400-500 kg/ha. En el área mencionada, no se dispone de información actualizada en cuanto a la respuesta a P considerando los cambios que se han introducido en los últimos años en cuanto a manejo de suelos (siembra directa) y de cultivo (nuevos híbridos).
En la campaña 2001/02 se instalaron dos ensayos de fertilización fosfatada en girasol en el partido de Necochea con el objetivo de evaluar la respuesta a la fertilización fosfatada en rendimiento y producción de materia grasa. Los dos ambientes (Necochea Costa y Necochea Continental) son los que predominan en esta área de la zona mixta cerealera del sudeste de Buenos Aires.
Los dos ensayos se establecieron en campos de productores. El manejo general del cultivo (control de malezas, fecha de siembra, etc.) fue similar al manejo del lote, utilizándose maquinaria del productor en todos los casos.
Los tratamientos utilizados incluyeron tres niveles de fertilización fosfatada: 8, 16 y 24 kg/ha de P aplicados como fosfato diamónico (18% N, 20% P) y un testigo sin aplicación de P. No se aplicó nitrógeno (N) en ninguno de los dos ensayos. En los dos sitios, los tratamientos se dispusieron en un diseño en bloques completos con dos repeticiones.
En pre-siembra, se muestrearon los dos bloques para determinar materia orgánica y P Bray a 0-20 cm de profundidad y N-nitratos 0-60 cm de profundidad. A cosecha se determinó el rendimiento, la humedad de grano y el contenido de materia grasa. Los rendimientos reportados se han corregido al 9% de humedad.

Resultados

Los niveles de P Bray fueron bajos en ambos ensayos, representativos para el área de estudio. Los contenidos de materia orgánica se consideran adecuados para la zona, mientras que la disponibilidad inicial de N-nitratos fue inferior (Necochea costa) o superior (Necochea continental) al umbral de 50 kg/ha de N-nitratos establecido en el área para decidir la fertilización nitrogenada.
Las precipitaciones registradas en Necochea continental se ubicaron por encima de la media. Cabe destacar que si bien las lluvias durante el período crítico del cultivo fueron adecuadas en ambos ensayos, la intensidad de las mismas fue elevada reduciendo la eficiencia de captación de agua en el suelo.
Los rendimientos fueron superiores en Necochea costa que en Necochea continental. El ambiente de costa, con mayor profundidad de suelo, ausencia de horizontes compactados y clima marítimo, es de mayor potencial que el ambiente continental, con menor profundidad de perfil de suelo, texturas más finas y clima continental con altas temperatura diarias.
La fertilización fosfatada incrementó significativamente los rendimientos en ambos ensayos alcanzándose los rendimientos máximos con dosis de 8 kg/ha de P en Necochea costa y 16 kg/ha de P en Necochea continental. La baja disponibilidad de N-nitratos a la siembra y la falta de fertilización nitrogenada pudo haber limitado los rendimientos y la respuesta a P en Necochea costa.
La respuesta a P se ajustó a un modelo cuadrático en Necochea costa y a un modelo lineal en Necochea continental. En Necochea costa, los rendimientos aumentaron en 46.3 kg de girasol por kg de P aplicado; mientras que en Necochea continental, un ambiente de menor rendimiento potencial, el incremento fue de 22.6 kg de girasol por kg de P aplicado.
Respuesta a la fertilización fosfatada en los ensayos de Necochea costa y continental en función de la dosis de P aplicada. Campaña 2001/02.
El contenido de materia grasa no fue afectado por la fertilización fosfatada en Necochea costa pero en Necochea continental se observó una disminución (significativa al 10% de probabilidad), con la aplicación de 8 kg/ha de P. Con dosis mayores de P se obtuvieron porcentajes de materia grasa similares a los del testigo sin P. Investigaciones realizadas por Bono y colaboradores (1999) en el oeste de la región pampeana mostraron incrementos en el contenido de aceite con fertilización fosfatada.
Los resultados obtenidos en estas dos experiencias demuestran la importancia de la fertilización fosfatada en girasol cuando los niveles de P Bray son medios a bajos. Un mayor número de ensayos permitirá determinar umbrales críticos de P disponible en el suelo más ajustados al potencial de producción de la zona.

Referencias:
Berardo A., S. Ehrt, F. Grattone y M. Amigorena. 2000. Evaluación de la respuesta a fósforo de los cultivos estivales: Maíz, girasol y soja. XVII Jornadas de Actualización Técnica Profesional. EEA INTA-FCA-CIAM. Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.
Bono A., J. Montoya y F. Babinec. 1999. Fertilización en girasol: Resultados obtenidos en tres años de estudio. Publicación Técnica No. 48. EEA INTA Guillermo Covas. Anguil, La Pampa, Argentina.
Echeverría H. y J. Ferrari. 1993. Relevamiento de algunas características de los suelos agrícolas del sudeste bonaerense. Boletín Técnico No. 112. EEA INTA Balcarce. Buenos Aires, Argentina.

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