Conservar es más fácil que recuperar
Interesante artículo sobre prácticas de agricultura sustentable por el Ing. Sebastián Gambaudo de INTA Rafaela

Producir 100.000.000 de toneladas de grano fue un objetivo que la Argentina alcanzó en pocos años, pero cuando se realiza la cuenta de los nutrientes del suelo extraídos para esa producción y cuanto de los mismos se repusieron a través de los fertilizantes, nos damos cuenta que los sistemas actuales de producción no son sustentables. Esto quiere decir que no dejaremos a las futuras generaciones suelos de alta productividad como las que nos dejaron nuestros abuelos. La calidad natural de los suelos tiene límites y una vez superada la misma la vulnerabilidad se vuelve crítica.
Existen trabajos que cuantificaron en 4.000.000 de toneladas el consumo anual de nutrientes extraídos por los cultivos, mientras que la reposición es ligeramente superior al millón de toneladas, o sea que la reposición es del orden del 25-30%. Por esa razón es que se han ido perdiendo la materia orgánica con un descenso de 0,5% en los últimos 30 años (hoy los suelos más ricos presentan valores entre 3 y 3,5%, cuando llegaron los abuelos eran alrededor del 5%. Otro elemento fundamental que se ha ido perdiendo entre 1 y 2 ppm por año es el fósforo, y es por eso por ej que en suelos muy fértiles hoy nos encontramos con valores entre 30-40 ppm, cuando hace 30 años se hablaba de 60-80 ppm. Lo mismo fue ocurriendo con otros nutrimentos que las plantas toman del suelo (azufre, calcio, magnesio, boro, zinc) y que ya se encuentran por debajo de los niveles críticos.
La agricultura moderna debe volcarse hacia el desarrollo sustentable, creando y manteniendo la productividad del suelo a largo plazo. Los sistemas actuales utilizados en la Argentina comienzan a ser cuestionados y a ser relacionados con el concepto de sustentabilidad, es decir %u201Cusar sin depredar de tal modo que los recursos naturales puedan ser transferidos a las generaciones futuras en condiciones de capacidad productiva%u201D.
Un nutrimento es considerado esencial para el crecimiento y desarrollo de un cultivo si el mismo está involucrado en las diferentes funciones metabólicas y la planta no puede completar su ciclo sin su presencia. Es por eso que se está familiarizado con el uso de términos como: deficiente (cuando la concentración del elemento esencial es baja que limita el rendimiento severamente y signos de esta deficiencia pueden ser visualizadas claramente), rango crítico (por debajo del mismo se observa respuesta al agregado del nutriente), suficiente (un agregado del mismo no producirá aumento de rendimiento pero si un aumento en la concentración del elemento) y excesivo o tóxico (la concentración es tan alta que es capaz de reducir el desarrollo vegetal y los rendimientos). Estos conceptos valen para los 13 elementos del suelo, que cualquier cultivo necesita para su normal desarrollo.
Cuando decrece el nivel de materia orgánica del suelo, no solamente cae la fertilidad química sino también se modifica sustancialmente la estructura del suelo, aspecto fundamental para la entrada del aire y el agua en el suelo, para el desarrollo de las raíces.
Entre las prácticas aconsejables para tratar de alcanzar el %u201Cbalance cero%u201D es decir reponer al suelo lo que se extrae anualmente de él, se pueden mencionar las siguientes: rotación de cultivos, rotación de raíces (son las responsables de llevar carbono o materia orgánica en profundidad), fertilización en función de los rendimientos objetivos, fertilización o aplicación de enmiendas para restituir niveles de fertilidad origina, siembra directa continua, reciclar los nutrientes dentro del campo (manejo de los efluentes del tambo), abonos orgánicos.

Ing Agr Sebastián Gambaudo
INTA EEA Rafaela