El maíz tardío se ha vuelto una parte importante de la actividad agrícola y ocupa gran parte de los campos maiceros, superando en porcentaje al maíz sembrado en épocas tempranas con una proporción de 60 a 40% en favor de los tardíos.

Una de las ventajas que tiene este cultivo es el menor costo de los insumos, ya que se siembra una menor densidad y a la utilización más eficiente de los fertilizantes como el nitrógeno.

Para realizar un manejo sustentable del nitrógeno en maíz, la clave es realizar un diagnóstico adecuado del nitrógeno disponible a través de un muestreo y análisis del suelo. Sin embargo, este análisis es muy reducido a nivel país y muchas veces el presupuesto de fertilización es definido sin tener en cuenta la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

Es necesario distinguir entre dos estrategias para fertilizar, ya sea maíces tardíos (que no tienen cultivos antecesores invernales, los barbechos son más largos y hay una mayor temperatura que favorece a que haya una mayor acumulación de nitrógeno) o maíces de segunda (se implantan sobre un cultivo antecesor), donde la posterior aplicación de fertilización nitrogenada acompaña a la del suelo.

Otro de los nutrientes importantes es el fósforo, que en maíces tardíos permite alcanzar el techo de rendimiento con dosis menores que en los de primera, ya que incide la temperatura y la mayor rapidez de crecimiento del cultivo.

Otra de las ventajas del maíz tardío son el menor costo de implantación, un mayor piso de rendimiento y marcada estabilidad, como así también aquellas situaciones complejas para la implantación temprana que obligan a realizar una siembra tardía.

Esta expansión de la siembra de maíz tardío se debe a que el período crítico se da en el mes de febrero por las condiciones climáticas y el balance hídrico tiene una menor variabilidad.

¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de la siembra?
Para la siembra tardía, hay que tener en cuenta ciertos aspectos:
• La estabilidad del material.
• La capacidad que tiene el híbrido para protegerse ante las plagas que pueden afectar la cosecha.
• La densidad de siembra, que tiende a reducirse entre un 5 y 20% por las mayores temperaturas iniciales favorecen la tasa de crecimiento generando plantas de mayor porte.
• Respecto a la fertilización, si bien hay mayor mineralización y buena disponibilidad de agua, es recomendable incluir un refuerzo de base nitrogenada para acompañar el crecimiento inicial del cultivo.

Fertilización del maíz tardío
Con el incremento de la inclusión del maíz de siembra tardía, durante noviembre-diciembre en la zona pampeana, cuya principal ventaja es una mayor estabilidad del rendimiento, ya que en el período crítico asegura la disponibilidad hídrica durante el período de determinación del número granos.

Al realizarse la siembra en un período del año con mayores temperaturas, aquellos cultivos que vienen de barbecho largo generalmente tienen una mayor disponibilidad de Nitrógeno a la siembra. La fecha de siembra es una de las decisiones más importantes en el rinde del maíz, ya que condiciona el ambiente hídrico y fototérmico como también los niveles de rinde potencial, alcanzable y logrado.

En lo que se refiere al manejo tecnológico del maíz tardío existen diversos aspectos que deben ajustarse o cambiarse respecto del maíz temprano: la elección de los híbridos, la densidad de siembra y la dosis de fertilización.

1. Híbridos: dadas las condiciones fototérmicas del período crítico, el rinde potencial del maíz tardío es menor y a su vez, debido a las condiciones ambientales, hay una mayor predisposición para el desarrollo de enfermedades, tizón y plagas. Es por este motivo, que el perfil sanitario y los eventos biotecnológicos para el control de plagas son aspectos clave a la hora de seleccionar híbridos.
2. Densidad: la densidad de siembra debe reducirse en maíces tardíos debido a dos motivos: por un lado, las condiciones fototérmicas favorecen una alta tasa de crecimiento vegetativo que genera plantas de mayor porte y por el otro, el ambiente de menor potencial puede limitar la tasa de crecimiento de las plantas en el período crítico y por ende en su rinde.
3. Fertilización: el maíz requiere cantidades considerables de Nitrógeno y Fósforo. No obstante, las necesidades de fertilización de maíces tardíos para maximizar el rinde suelen ser menores que las de los maíces tempranos por:
• el menor nivel del rinde objetivo y el requerimiento de nutrientes y,
• por el mayor contenido de nitrógeno y fósforo en el suelo como consecuencia de la mineralización de primavera.

Una de las claves a tener en cuenta en la estrategia de nutrición del cultivo de maíz es el momento de la aplicación; especialistas maiceros como el riocuartense Ing. Gabriel Espósito sostienen, en base a numerosos ensayos, que los nuevos híbridos de maíz están preparados para recibir el nitrógeno en estadíos avanzados de desarrollo, a partir de V6 y hasta V8. Para aprovechar estas características hay que pensar en una estrategia de fertilización dividida con equipos que permitan aplicar altas dosis al voleo.